Jalisco se reconoce por vasto, ofrece un sin fin de paisajes, climas, montañas, playas, volcanes, costumbres, tradiciones, platillos “endémicos” y únicos, algunas recetas de nuestras abuelas y porque no, de nuestros abuelos.

Un estado que le ha dado no sólo a México sino al mundo personajes trascendentes, como un Juan Rulfo, Efraín González Luna, Casimiro Castillo, Carlos Santana, etc., siendo estos últimos oriundos de Autlán de Navarro, cabecera distrital de nuestro Distrito 18.

Por ello hoy como nueva colaboradora de este magnífico rotatorio mensual he decidido introducir a ustedes, nuestro distrito, nuestras tierras desde una retórica de orgullo, porque de aquí somos, aquí estamos, y aquí seguiremos.

Somos sin duda privilegiados, si no me creen, pregúntenle a nuestros capitalinos sobres los cielos estrellados o los paisajes verdes, azules o simplemente por la tranquilidad de los cientos de kilómetros que tenemos como praderas, mientras ellos los tienen en asfalto, smog y estrés.

El Distrito 18, nuestro distrito, es el segundo más grande de nuestro estado, con una extensión territorial compuesta por veintidós municipios, localizados en cuatro de las doce regiones de las que cuenta Jalisco.

Donde su diversidad de climas y por supuesto paisajes hacen que puedas disfrutar de un rico y fresco amanecer con café en mano en Chiquilistlán, así como un –posible romántico atardecer en la gran Barra de Navidad, sintiendo esa cálida brisa singular de la costa alegre.

De Norte a sur, este a oeste, nuestro distrito te ofrece mucho más de lo que a veces podemos creer que existe. Como lo dije antes, desde los oleajes de nuestra gran costa alegre (La Huerta y Cihuatlán), hasta las tierras protegidas del Gral. Marcelino García Barragán (Cuautitlán), que así como la Minerva en Guadalajara custodia la ciudad, a la costa sur la custodia la majestuosa Sierra de Manantlán, somos vecinos de la historia y belleza del primer municipio constituido en Jalisco: Villa de Purificación, y si hablamos de comida, ni qué decir de los manjares de los dioses, los chacales, nuestro manjar –ya internacional por excelencia.

Presumir sin duda a Autlán, tierra no sólo del arte, literatura y música, sino también cuna del mejor carnaval taurino, claro sin menos preciar los otros dos carnavales con los que también contamos en nuestro distrito, en Ameca y Tecolotlán.

Es sin duda una gran ventaja la extensión territorial, pues podemos recorrerlo, sería una aventura hacerlo, conociendo y probando de todo lo que nos ofrece, por ello no hay que olvidar la tierra del mezcal, Tonaya, otro peculiar municipio que también nos abre las puertas a lo tradicional, que aunque no tengan la distinción de pueblos mágicos, lo pueden llegar a ser. Siguen guardando su esencia y eso los hace únicos.

No perdamos de vista a nuestro distrito, tiene mucho por ofrecer, y yo a partir de hoy me encargaré de engrandecer lo que somos, un distrito completo.

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