El PRI no ocupa directivos de escritorio, necesita líderes sociales

Para recuperar la presidencia municipal de Cihuatlán, el Partido Revolucionario Institucional no puede caer en los mismos errores. De nada le sirve presentar una planilla de unidad “simulada”, sin el consenso y la aprobación de los verdaderos militantes y simpatizantes, la gente cihuatlense que no anda traicionando y con hipocresías ante la sociedad.

¿Cuándo fueron tomados en cuenta los priistas para que se impongan en la dirigencia a Felipe de Jesús Avalos y Gardenia Salaiza? ¿A quiénes representan? ¿Tienen el tiempo y el dinero suficiente para lograr un partido ganador o buscan algo a cambio como ex dirigentes de la talla de Juan Manuel Espinoza o Juan Garibay?

Para ganar la próxima elección no es suficiente que “La Licenciada” Ma. Guadalupe López junto con el ex presidente municipal Armando Zúñiga se pongan de acuerdo con el ex candidato Julián López y otros “distinguidos” priistas para presentar la planilla de unidad.

No han aprendido de los errores. Parece que les gusta tener al frente del comité a directivos de membrete, a priistas que puedan “titiretear” y manipular como pasó con el famoso huarachero de apellido Benítez, por citar un solo ejemplo.

De nada les va a servir, al candidato y al priismo tener directivos de escritorio, porque para ganar la elección del 2018 se ocupan dirigentes de tiempo completo, comprometidos con el PRI y la sociedad, verdaderos líderes que estén dispuestos a servir a la gente y sigan el ejemplo del actual presidente Salvador Santana, que no caigan en las tentaciones políticas de “negociar” ser parte de la planilla priista o un cargo en el gobierno local.

Con esos dirigentes, rodeados de personajes como Mario Corona Barbosa, célebremente recordado por la estafa a los jóvenes cihuatlenses, el PRI-Cihuatlán va caminando adelante, si, a una segura derrota, porque la unidad entre los ex candidatos perdedores pende de un hilo y delgado que puede romperse con la decepción del priismo al imponer como directivos a estos personajes.

De seguir así y al integrarse el nuevo comité directivo, algunos priistas como el célebre “Sandillero” Figueroa, volverían a morirse, de pura vergüenza, al notar que son priistas de “membrete”.

(25 Diciembre 2016)

Las acciones y logros que realizó Salvador Santana Gutiérrez al frente del comité directivo municipal del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Cihuatlán, con la renovación de dicha dirigencia partidista puede significar otra derrota electoral en el 2018.

Los nuevos dirigentes municipales del PRI tienen varios retos, no solo superar la cantidad histórica que logró el ex candidato Julián López y el equipo priista dirigido por Chava Santana; tienen el reto principal de ganar la presidencia municipal.

Creen que con Carlos Morett Velazquez los priistas cihuatlenses van a lograr la unidad y realizar el suficiente trabajo social que les permita ganar la próxima contienda.

Con “ricos de abolengo” y “profesionales-empresarios exitosos” en la dirigencia local el PRI esta destinado a seguir en la ruta de la derrota y, acostumbrados a la derrota o no como lo menciona el polémico “Pescado” Espinoza Grajeda, una derrota más en el 2018 significa el entierro político del priismo cihuatlense que no ha vuelto a ganar las elecciones desde hace casi una década cuando se ganó con el finado Enrique González Gómez que relevó al panista Martin Ortíz Quintero.

De que le va a servir al PRI, a los militantes y simpatizantes, que se dejen atrás las traiciones políticas, que personajes como la diputada Lupita López y el regidor (ex candidato presidencial) Julián López junto con actores como el ex presidente municipal Armando Zúñiga y sus hijos limen asperezas y se pongan de acuerdo con Aldo Boni Oregón Hinojosa, entre otros activistas políticos, si en la dirigencia partidista puede quedar una persona marcada por la derrota electoral pero sobre todo por la carencia de liderazgo y compromiso social.

Con “Charly” Morett y otros militantes que han estado operando políticamente las últimas elecciones, en las que han sido derrotados, no tienen garantizado el triunfo electoral.

En la pasada elección los cihuatlenses votaron en contra del poderío económico y político, los ciudadanos castigaron nuevamente al PRI porque no cambia y sale a la calle con “cartuchos quemados”, pero en su interior sigue siendo manejado erróneamente por personajes que con sus acciones soberbias se convierten en los principales enemigos del partido.

¿De que sirvió la experiencia de los expresidentes municipales Arturo Salas y Antonio Moran? ¿De que han servido los coordinadores de campaña y operadores políticos como Gerardo Peñaloza Vízcaino y Juan Manuel Araiza González?

El peor error que pueden cometer los priistas es ponerse de acuerdo y designar a un personaje que no este comprometido las 24 horas con el partido y la gente.

Para ganar la próxima elección aparte de una buena estrategia y recursos económicos se necesitan liderazgos, dirigentes del partido, de sus sectores y organizaciones que se dejen de simulaciones y se dediquen a trabajar de cerca con la gente, anteponiendo los intereses de los diferentes grupos y sobre todo de las aspiraciones personales.

Salvador Santana puso el ejemplo como dirigente del PRI evitando caer en tentaciones políticas, diferenciándose de otros ex dirigentes que buscaron brincar a las planillas.

¿Se atreverá el próximo presidente del PRI-Cihuatlán a permanecer en el cargo y no buscar una regiduria o cargo público?

¿Podrá el nuevo dirigente del PRI dejar sus compromisos laborales y dedicarse de lleno a la actividad política?

Lo interesante puede ser la reacción de los cihuatlenses cuando vean que el PRI local esta en manos de gente que no tiene el roce social con los habitantes de los barrios y colonias, con las comunidades, que una y otra vez con su voto les han recalcado que el priismo tiene que cambiar y ponerse a representar los intereses genuinos de la gente y no de grupos políticos.

A la fecha ¿que hacen quienes aspiran a dirigir el comité municipal por la gente de Cihuatlán?

Todo parece indicar que no han aprendido las lecciones que les han marcado las derrotas electorales.