En los últimos meses, Colima ha sido el epicentro de una escalada de violencia que, para la madrugada del viernes pasado, cobró la vida de al menos dos animales del Centro de Conservación Ecoparc, ubicado en el centro de la capital colimense.

Un ciervo rojo y un borrego mouflón fueron las víctimas mortales que dejó una ráfaga de balas, de la cual, hasta el momento, no han identificados a los posibles responsables.

Así lo confirmó la Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México (AZACRM) a través de un comunicado de prensa donde, además, detalló que el hallazgo de las dos especies asesinadas ocurrió en las primeras horas del viernes pasado.

Según el director del Centro, Jesús Acosta, personal del recinto halló diversos casquillos esparcidos por todo el lugar y fue en dichos recorridos en los que se identificó al ciervo desangrado a causa de dos balazos y, posteriormente, al borrego; ambos ya sin signos vitales.

En tanto, agregó, el resto de los animales se reportaron con comportamientos nerviosos por la “intensa balacera”. Sin embargo, se continúa evaluando a cada ejemplar para descartar cualquier posible daño por “los disparos que les tiraron sin piedad”.

Por otra parte, Roberto Fonseca, Jefe del Departamento Educativo de Ecoparc, acusó un “grave atentado” contra los lobos mexicanos que resguarda dicho centro de conservación. Esto, luego de identificar veneno en la carne con la cual se alimenta a dicha especie, considerada en peligro de extinción.

Según lo declarado para las cámaras de TV Azteca, el altercado con el alimento ocurrió en un momento diferente de la balacera a plena luz del día, es decir, que alguien introdujo intencionalmente la sustancia tóxica. Afortunadamente, señaló que ninguno de los lobos resultó herido.

“El hecho es un atentado fuerte contra la conservación”, ante ello, comentó que Ecoparc ha reforzado las medidas de seguridad. así como los rondines para velar por el bienestar de cada animal. En tanto, también se interpuso una denuncia a la Fiscalía General del Estado (FGE) colimense.

Pese a dichas medidas, el director comentó para la AZACRM señaló que las y los trabajadores “están muy asustados y temen por su vida y por la vida de los animales”.

“Comprensiblemente ya no quieren asistir a trabajar como está ocurriendo en varios comercios (…) Desafortunadamente, aquí los animales los necesitan para subsistir y si dejan de asistir, lo animales también podrían sufrir las consecuencias indirectas.

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