Si es usted priista, no le va a gustar lo que va a leer. Y es que vaya que tienen como dirigente a todo un personaje de la mafia política.

Un pillín, un canallín, un traviesillo. Alejandro Moreno, alias Alito, representa el varguitas de la política mexicana.

Es el claro ejemplo del político corrupto que dicta reglas de buenos modales pero en secreto los vomita y pisotea.

Es como el borrachito que sabe su condición de borrachito pero niega ser borrachito.

Y es que una y otra vez lo agarran en la movida. Cada nuevo audio escándalo lo desnuda poco a poco de cuerpo entero y revela un nuevo delito; en esta ocasión, el tráfico de influencias.

Si bien la forma como se obtuvieron esas conversaciones es ilegal, lo que se revela es más ilegal.

En esta ocasión la conversación se da antes de las elecciones del pasado 5 de junio donde se pusieron en juego 6 gubernaturas y propone a su interlocutor que lo va a meter en la jugada de la venta de medicamentos con los estados que ganen.

De risa porque solo ganó una entidad: Durango.

Esta semana todo le salió mal. Por la mañana del martes se reunió con los ex dirigentes del partido que le exigen sus renuncia ante los escándalos y la estrepitosa derrota electoral y Alito muy sagaz organizó una contra reunión con los 32 dirigentes del partido para que lo respaldaran y se pronunciaran a su favor.

Pero después, por la noche le reventó en las manos un nuevo escándalo que ahora lo vincula con una farmacéutica.

Y en esta ocasión involucra al impresentable de Javier Casique, un diputado local de la anterior legislatura muy gris y ahora como diputado federal, tan improductivo como siempre.

Y ya vimos el motivo de esa improductividad ya que está más preocupado por llevarle “negocios” a su jefe que legislar para la gente.

Y no se extrañe que en próximos audio escándalos puedan estar involucrados otros poblanos cercanos a Alito, como Blanca Alcalá o Lázaro Jiménez Aquino.

Y más allá de que se trate de una persecución política (que sí la es), sale con el absurdo de que se trata de un show mediático y que son conversaciones creadas a través de la tecnología.

Y la cereza en el pastel es la forma cómo el dirigente del PRI en Puebla, Néstor Camarillo, salió a defenderlo mencionando que solo se escuchan carcajadas de Casique y que son conversaciones que se tienen todos los los días.

Osea, delinquen todos los días. Ahí tienen su nuevo PRI.

Alberto Rueda alberto.rueda@multimedios.com

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