«Hay gente muriendo por la desinformación». Así de tajante se mostró este jueves el expresidente de Estados Unidos Barack Obama (2009-2017) durante una conferencia en la Universidad de Stanford.

En el corazón de Silicon Valley, meollo de la industria tecnológica, el exmandatario pidió actualizar y reforzar la regulación de las plataformas sociales que, según su parecer, están debilitando las democracias a pasos agigantados al facilitar la proliferación de teorías de la conspiración, discursos de odio y mensajes extremistas.

«Estas compañías ya no son la típica operadora de teléfonos de antaño, han cambiado mucho en los últimos 20 años», indicó Obama al referirse a plataformas como Facebook, Twitter y YouTube.

La desinformación se ha convertido en la causa predilecta del exmandatario, embarcado en una campaña con la que está tratando de utilizar su influencia para que Washington actualice sus leyes y las empresas aborden la cuestión internamente.

Anteriormente, en otra aparición en la Universidad de Chicago, el político se mostró «preocupado» por la erosión de los valores democráticos y civiles en internet.

En su largo discurso ante el centro de Seguridad Cibernética de Stanford, Obama imploró que se reforme la conocida Sección 230, un recurso legal que ampara que las compañías tecnológicas no tengan responsabilidad legal del contenido que se publica en ellas.

Así, Obama pintó un escenario en el que las noticias falsas sobre las vacunas contra el coronavirus han causado la muerte de personas o, en países como Rusia, han creado sociedades en las que la población «no sabe distinguir qué es real y qué no».

«Estamos viendo los efectos», apuntó Obama sobre un problema que considera que «va a ir a peor» y se volverá «más sofisticado».

No obstante, el expresidente, que mantiene contacto con empresarios como Mark Zuckerberg, añadió que las grandes compañías tecnológicas «están haciendo un esfuerzo sincero» y muestran una preocupación «genuina» ante el problema.

«Las redes sociales no han creado el racismo, ni el extremismo, ni la división», destacó.

Pero, al mismo tiempo, no dudó en señalar que «el nuevo ecosistema informativo está impulsando algunos de los peores impulsos de la humanidad».

Según Obama, el cerebro humano «no está acostumbrado a recibir tanta información» y él mismo admitió «experimentar una sobrecarga», contexto que países como China, Brasil, Rusia y Filipinas aprovechan contra aquellos grupos que «no gustan» al poder.

Aún así, Obama valoró el empuje de las plataformas para conectar a ciudadanos y facilitar el acceso a fuentes de conocimiento con un solo «click»: «Yo no habría sido elegido presidente si no fuera por Facebook, MySpace o MeetUp», admitió.

Por eso, pidió a los estudiantes de la universidad que asuman su responsabilidad para que lo positivo gane a lo negativo en el futuro de la tecnología.

«Internet es una herramienta, y las herramientas no nos controlan, nosotros las controlamos», zanjó.

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