Mientras en algunas comunidades de la costera jalisciense sus ciudadanos se quejan de la falta de festejos patrios o lo “tacaño” de sus autoridades, en el municipio serrano de Chiquilistlán, uno de los más pobres de Jalisco, hubo doble palo encebado y otros juegos de cucaña.

Cientos de chiquilistlenses y visitantes han disfrutado de unos ejemplares festejos patrios en los que las autoridades encabezadas por el presidente Álvaro González Alvarado, el priista que se incorporó a Movimiento Ciudadano, se han olvidado de los colores partidistas.

Para fomentar la cultura popular y mexicanidad no han escatimado ingenio ni recursos logrando brindar un buen ejemplo a las comunidades de la región, fortaleciendo sus lazos y el civismo.

Cabe señalar que la cucaña es un juego popular que consiste en trepar por un palo engrasado o enjabonado ―o bien andar por encima de él― sin caerse, con el objetivo de recoger el premio que hay en la otra extremidad. La mayoría de las cucañas son verticales y no se conservan de fiesta en fiesta.

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