«Visité la localidad de Pinal Villa para crear un comité vecinal que nos permita tener mayor contacto con ellos.

Al estar en la reunión escuché sus inquietudes y dudas, vamos a trabajar para mejorar su colonia; estoy seguro que vamos a trabajar en conjunto ciudadanos-gobierno para lograr grandes cosas en pro de los cihuatlenses.

El Presidente Municipal Lic. Fernando Martínez Guerrero nos ha instruido la cercanía con los habitantes y estar en constante comunicación con ellos para continuar por buen camino», expresó el 7 de marzo del 2020, Brandon Jimenez Brambila, como director de participación ciudadana del gobierno local de Cihuatlán, cargo al que llegó después de haber sido secretario partícular, de su amigo, el presidente municipal.

Los presidentes municipales de Cihuatlán tienen la fortuna o desgracia de contar con un secretario partícular que les apoye con su agenda o de plano les dificulte su desempeño, obstruyan el contacto presidencial con la gente, con la sociedad.

En el paso de los años, de un trienio a otro, a la secretaria particular han llegado buenos secretarios y malos «presidentitos».

Los cihuatlenses todavia recuerdan el trato despótico del joven Brandon Jimenez, que se burlaba de la gente obstaculizando el contacto con el entonces presidente Fernando Martínez, a quien mantenia más resguardado, encerrado en su oficina, que el Estado Mayor Presidencial, dandose la importancia de hacer el favor de conceder una cita o entrevista para dos semanas, o sea, 15 días.

Ni los funcionarios públicos se escaparon al soberbio e inexperto secretario particular, que fue rescatado practicamente de la calle, tras escandalos protagonizados en la Escuela Preparatoria Regional de Cihuatlán, donde le gustaba tirar la piedra y esconder la mano.

Andaba vestido de forma modesta. Nomas comenzó a cobrar un salario y apareció la presunción, la egolatria. Su paso por la secretaria particular de presidencia fue pesimo. Los errores de juventud lo marcaron, al grado que ni como director de participación ciudadana pudo hacerla.

Sentia que merecia ser regidor. Queria otros tres años en el gobierno ciudadano. Le dieron palo. Lo mandaron a freir alitas, a su casa, luego de un paso gris como funcionario público, pero sobre todo porque en seis años no quizo o no pudo hacer más amigos dentro y fuera del gobierno de Movimiento Ciudadano.

Sin liderazgo, con pocos amigos, el prepotente secretario particular del presidente municipal Fernando Martínez terminó marcado por la ignominia social, como otros que han desfilado por los pasillos del palacio de Juárez 57, donde tres años no son nada y nadie es mas que otro, olvidandose que todos son servidores públicos obligados a servir al pueblo cihuatlense.

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