EN LA SECUNDARIA técnica 20 de Cihuatlán no cesan los escándalos por violaciones a derechos humanos y señalamientos entre directivos y un grupo de profesores, mientras siguen llegando denuncias y quejas a instancias estatales y federales.

El caso del director Jesús Orozco Magaña va para largo porque no puede tapar el desmadre que provocó con sus actitudes arrogantes creyendo que había llegado a conquistar un poblado y a pesar de tener de su mano a varios profesores “malinchistas” no va lograr sus fechorías ni con la ayuda de complicidades.

Se la creyeron fácil el director y subdirector Cesar Irán Nolasco Clemente al creer que habían llegado de la ciudad a un rancho, demostraron el cobre con sus actitudes hostiles.

Su soberbia los cegó y no entendieron que hay profesores, padres de familia, alumnos y ex alumnos, pero sobre todo comunitarios cihuatlenses dispuestos a luchar para que terminen los abusos y revanchas de Orozco Magaña y su grupo.

Uno de los profesores que está alineado con el director es el polémico ex integrante del patronato de la plaza de toros Ignacio Robles, quien fue un pésimo administrador reportando perdidas y posteriormente denunciando el pago de dinero al mismo patronato, además de otros abusos y querer reubicar el callejón de la alegría en contra de las tradiciones del pueblo.

Otro de los incondicionales del director es Ernesto Manrique Herrera, hijo de la maestra Silvia Herrera y el judas político de Rafael Manrique.

Un profesor gris, que parece estar mas preocupado por cobrar su cheque y quedar bien con los directivos, que señalar los abusos y violaciones que se dan en la escuela.

Y como ellos, hay más lambiscones y traicioneros en el magisterio, gente que se cree que son santas palomitas y se les mueve mucho el cuero a la hora de tomar decisiones. Se sienten unos santos olvidando que también les llegan las funciones…

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