El fundador de la extinta célula delictiva La Resistencia, Ramiro Pozos González, el Molca, fue sentenciado ayer a 28 años de prisión.

La condena se le ha impuesto tras nueve años de su captura por policías federales, cuando se encontraba a la entrada de su domicilio en el Estado de México.

El Molca ha sido uno de los narcotraficantes más sanguinarios en la historia reciente de México. Trabajó con Los Caballeros Templarios, así como para el Cártel del Milenio —ahora Cártel Jalisco Nueva Generación— y los hermanos Beltrán Leyva.

Pozos González dejó una estela de violencia en los sitios de México donde su célula delictiva operaba. El 11 de septiembre fue capturado y nueve años más tarde sentenciado. La imagen de el Molca, sonriente tras ser detenido inundió la televisión y la prensa mexicana. El capo miraba a la cámara y con los pulgares arriba, hablaba de la guerra que se avecinaba entre los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación.

Durante su presentación ante la prensa, tres policías federales bajaron a Ramiro Pozos de un vehículo blindado y lo guiaron sujetándolo de los hombros hasta la mesa donde se exhibía un fusil Kaláshnikov con incrustaciones de oro en el mango y el cargador, que supuestamente era propiedad del detenido.

Ante las cámaras, el hombre robusto y con nariz deformada sonrió sutilmente, después lanzó unas palabras inentendibles y finalmente mostró sus dientes. Después se acomodó las esposas y levantó los pulgares como si hiciera una señal de saludo.

La Fiscalía General de la República (FGR) ha informado que el líder criminal es responsable de delitos de delincuencia organizada, contra la salud en la modalidad de narcomenudeo, posesión de cocaína y marihuana con fines de comercio, y acopio de armas de fuego de uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea.

Junto al Molca, también fueron sentenciados a 20 años de prisión sus hermanos, Gerardo Pozos González, Maromas, Juan Francisco Pozos González el 8 y un sujeto identificado como Héctor Fidel Miranda Hernández, alias Pájaro. A los tres hombres se les señala por portación de arma de fuego y posesión de cartuchos para armas, todas del uso exclusivo del Ejército.

En la década los noventa, Pozos González se convirtió en uno de los hombres de confianza de Nazario Moreno, alias el Chayo, líder de los Caballeros Templarios, un cártel que asesinaba y torturaba por “justicia divina”.

También fue parte de Los Valencia, una organización delictiva que trasladó toneladas de cocaína de Jalisco a Estados Unidos; tuvo conexiones con el cártel de Sinaloa y el del Golfo; desde el 2010 era líder de su propio cártel La Resistencia y había logrado alianzas con Los Zetas.

La Resistencia surgió tras la ruptura del Cártel del Milenio. En 2010, luego de la muerte de Ignacio Coronel (1954-2010) —lugarteniente de Joaquín el Chapo Guzmán— aquel grupo criminal, que dependía del Cártel de Sinaloa, se fragmentó y surgieron dos células delictivas: La Resistencia y el Cártel Jalisco Nueva Generación, encabezado por Nemesio Oseguera Cervantes.

Entonces, se desató una guerra entre el CJNG y La Resistencia para tomar el control del trasiego de drogas a través de la ruta del Pacífico. Entre los años 2010 y 2012, el cártel de las cuatro letras lograría derrotar a La Resistencia e iniciaría su expansión a Michoacán, Guerrero y Veracruz. En 2012, Erick Valencia fue detenido y el Mencho asumió el liderazgo total.

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