Pistoleros han matado este jueves al alcalde de Aguililla, César Valencia, en las calles del pueblo.

Con apenas seis meses en el cargo, Valencia había asumido el mando de uno de los municipios más golpeados por la violencia en Michoacán.

Durante el año pasado, la batalla entre grupos criminales mantuvo cortada la carretera que comunica Aguililla con el resto de la región, imponiendo un cerco al municipio, protagonizado por los retenes de los bandos en guerra, el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y Carteles Unidos.

En febrero, operativos de los gobiernos federal y estatal liberaron la carretera, anunciando una nueva etapa para la zona. El asesinato del alcalde cuestiona la estrategia gubernamental.

Gilberto Vergara, el párroco local, ha informado a la prensa del asesinato pasadas las 17.00 horas. “Estoy ahora junto al cuerpo. Venía en su vehículo, solo. Al parecer lo detuvieron y lo balearon. Tiene dos impactos en el pecho y otro en el cuello”, ha explicado en un mensaje de voz enviado a periodistas.

Vergara es una de las voces más respetadas en la localidad, liderando el proceso de diálogo entre autoridades locales y el Gobierno federal estos meses.

El religioso ha informado de que precisamente esta tarde se estaban manteniendo reuniones entre las fuerza locales y representantes de los ejecutivos estatal y federal en el municipio.

El gobernador, Alfredo Ramírez Bedolla, ha condenado el atentado a través de un mensaje publicado en su cuenta de Twitter. “Condenamos enérgicamente el asesinato del alcalde de Aguililla, César Arturo Valencia Caballero. He girado instrucciones para que se investiguen a fondo los sucesos, se esclarezcan a la brevedad y se castigue a quienes resulten responsables”.

Preguntada al respecto, una vocera de la Fiscalía local ha informado de que investigadores de la dependencia se estaban trasladando a la zona. Con Valencia son ya 93 alcaldes asesinados en México desde 2000, según la consultora Etellekt, que lleva el registro de casos de violencia contra políticos en el país.

También el Gobierno federal ha condenado el ataque. En un comunicado divulgado a media tarde, la Secretaría de Seguridad ha señalado: “El 9 de julio de 2021 se instaló la Comisión de Pacificación de Aguililla, la cual trabajó de manera coordinada con el alcalde en la aplicación del Plan de Bienestar Integral de este municipio. Se reforzarán los trabajos para la seguridad de Aguililla, así como la instrumentación del Plan de Bienestar de sus pobladores. El Gobierno de México refrenda su compromiso por continuar con la construcción de la paz en este municipio y en todo el estado”.

Denunciado continuamente por periodistas y activistas, el caso de Aguililla ha simbolizado estos meses las dificultades de las autoridades para enfrentar a grupos criminales fuertemente armados en el país.

En el operativo de febrero, militares encontraron decenas de minas en los caminos rurales que salen del municipio hacia la región de Tierra Caliente, sobre todo a Tepalcatepec. En esta última localidad, criminales lanzaron explosivos desde drones en enero.

Durante el sitio de Aguililla el año pasado, era habitual que el CJNG y Carteles Unidos, una red de viejas mafias regionales y residuos de grupos de autodefensas, instalaran sus puestos de control sobre el camino. El CJNG incluso manejaba vehículos artillados, protegidos con blindajes artesanales, con total libertad. Durante meses, las autoridades no intervinieron. La policía estatal tomaba temporalmente la carretera, que los grupos en pugna destruían constantemente, marcando así el frente de batalla.

De manera parecida, el Ejército y la Guardia Nacional apenas intervenían. Cuando lo hacían, actuaban como trabajadores de obra pública, reparando las zanjas que criminales cavaban con excavadoras durante la noche. Durante una cobertura en junio de 2021, este diario atestiguó incluso cómo retenes del Ejército, del CJNG y de Carteles Unidos distaban pocos kilómetros unos de otros.

Para entonces, la batalla ya no se libraba en Aguililla, sino en los ranchos de limón y comunidades rurales que separan la cabecera municipal de Tepalcatepec, en poblados como El Aguaje. Aunque las carreteras seguían cortadas, el centro del municipio vivía con cierta tranquilidad y vecinos entrevistados por EL PAÍS señalaban que el CJNG ya dominaba toda la zona.

En ese contexto, César Valencia se hizo con la victoria en las elecciones. Candidato del Partido Verde, Valencia enfrentaba la complicada tarea de armonizar los intereses de los grupos de poder del municipio, algunos vinculados al CJNG, otros a Cárteles Unidos. Y también el reto de normalizar, en la medida de lo posible, la vida de los vecinos, dedicados al cultivo del tomate y otras actividades agrícolas y ganaderas.

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