Aquí, quien se dedica al comercio, no se salva. Todos pagan cuota al crimen organizado.

La mayoría son coaccionados para pagar entre 10 mil y hasta 100 mil pesos al mes, mediante amenazas de ejecución o la quema del negocio.

Según datos de Cámaras de Comercio, sólo en Cancún existen unos 3 mil negocios, entre bares y restaurantes.

«A un empresario italiano, en la zona hotelera, le cobran 2 mil 800 euros al mes, unos 60 mil pesos, en promedio», estimó un líder restaurantero.

«Pero una discoteca paga como 100 mil pesos. Los delincuentes encuentran en la extorsión una ganancia que va de los 90 a los 150 millones al mes».

Incluso, reveló que la extorsión también implica la venta de drogas en el negocio.

Los empresarios indicaron que existen acuerdos entre los grupos criminales para repartirse los negocios.

«Cuando se incumple el acuerdo es cuando vienen los asesinatos», dijo el gerente de un bar.

«O cuando los criminales ‘charolean’, es decir, que se hacen pasar por integrantes de un grupo criminal que no es, al enterarse el verdadero grupo criminal los caza y los ejecuta», agrega.

Los taxistas también pagan «derecho de piso».

«Entre mil y 5 mil mensuales. Depende del sitio y si son o no turísticos», reveló otro empresario.

Y aunque los ruleteros de plataformas como Didi son mal vistos por los taxistas permisionarios, si pagan cuota pueden laborar libremente.

«A los clientes les pedimos que se suban adelante para evitar que nos boletinen. Si difunden nuestras placas a los demás taxistas luego nos localizan y nos dan de tablazos, se puede trabajar si pagamos al narco, con eso los demás taxistas te respetan», lamentó un taxista que usa la plataforma Didi.

Empresarios coincidieron en que hasta las taquerías nocturnas pagan cuota.

«Los pastoreros, donde venden birria, y que están en la zona céntrica de Cancún, negocios que son muy concurridos, también pagan», refirió un restaurantero.

Además de en Cancún, integrantes del Cártel de Sinaloa y de Los Pelones -un grupo local perteneciente al Cártel del Golfo- luchan cada día por adueñarse de este territorio de la Riviera Maya.

Para lograrlo, han extendido a casi cada rincón de Playa del Carmen sus redes de narcomenudeo.

Desde la Administración municipal pasada, los integrantes del Cártel de Sinaloa y de Los Pelones, marcaron su territorio.

Unos venden droga sobre la Quinta Avenida, desde la calle 12 hasta los ferris. Los otros de la 12 hasta la 30.

«Es un tema de nunca acabar, porque si no pagas te dicen ‘pues vendemos droga en tu bar’, si aceptas los tienes siempre aquí, luego beben o comen o no te pagan, luego te piden el lugar para los eventos, te avientas el alacrán en el cuello», señaló otro empresario que opera dos hoteles con bar en Cancún.

En este municipio, los empresarios acusan que las autoridades municipales están de adorno.

«Los permisos de los Ayuntamientos sobre los horarios de los antros no tienen efecto y la venta de alcohol se prolonga hasta la madrugada, cuando los cierres deben ser a las 22:00 horas.

«Los antros los toleran muy tarde. Y no están en zonas turísticas, como el Beach Please, entran hasta 200 personas sin restricciones de Covid. Otros centros nocturnos en playa igual. Operan hasta la madrugada ¿A quién pagan, por qué operan más allá de la medianoche? Porque hay un Cártel detrás», indicó.

Los empresarios coinciden en que la denuncia no es la opción, debido a que temen filtraciones y que los delincuentes sean alertados de un proceso en su contra.

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