En el palacio municipal de Cihuatlán se ha visto de todo, en lo que a secretarios particulares del presidente se refiere.

Se ha tenido la fortuna de contar con reconocidos servidores públicos, pero también la desgracia de lidiar con patanes y prepotentes lambiscones del presidente, esos aduladores que entorpecen la relación del gobierno y sociedad, realizan el trabajo sucio contra detractores y críticos de la autoridad.

¿Cuál es el caso del secretario actual?

A seis meses de su arribo, ya está definido.

Regidores de partidos opositores como Polo Pelayo, incluso de la fracción de Movimiento Ciudadano no están de acuerdo en los excesos y usurpación de funciones que realiza el ex priista Efraín Corona Vargas como secretario particular.

Las quejas e inconformidades por el actuar del secretario particular no solo se dan en el edificio sede del gobierno local, también en la sociedad, donde varios empresarios señalan que al ex oficial mayor de Chuy Morett, “otra vez se le subió el poder… no puede pisar un ladrillo, porque se marea… se siente un presidentito y no resuelve nada, es puro protagonismo y revanchismo”.

Considerado uno de los principales asesores del presidente municipal Jorge Salas, de esos que le hablan al oido le llevan y traen mensajes y otros datos, que lo encierran en una burbuja en su oficina y circulo social, junto con el oficial mayor Ismael González Piña (otro ex priista), “El Payin” es recordado por sus actitudes hostiles y amenazantes como funcionario público.

No es el tipo conciliador, ni servicial, operador político que un presidente municipal requiere a su lado. En sus limitantes e incapacidades no le queda otra opción que «bufonear» y lambisconear a su jefe inmediato.

Pero lo criticable, en un solo caso, para muchos cihuatlenses, es que el secretario particular se involucra en asuntos concernientes y de responsabilidad de otros funcionarios.

¿La tesorera Silvia Cervantes se dará cuenta del daño al erario público? ¿Cómo se siente la directora de Catastro Rocio Mancilla cuando le ordenan otorgar descuentos especiales en el cobro de impuestos? ¿Qué sienten en la dirección de agua potable cuando piden que descuenten cantidades de dinero a discreción? ¿Y los de padrón y licencias son cómplices o tienen que acatar las órdenes de no perjudicar a los amigos? ¿En obras públicas llevan buen control en la expedición de permisos?

Mientras las acciones sean apegadas a la legalidad, con honestidad y transparencia no hay mayor problema.

Pero no se puede justificar que nadie, ni el presidente, provoquen perdidas y daños al erario público en el afán de favorecer el “amiguismo” y premiar a los defensores de un gobierno local cada vez más cuestionado.

El secretario particular durante estos meses ha pisado terreno pantanoso.

Se le nota que el poderío lo ha marcado y sacado de la realidad. Sigue los mismos pasos de aquellos ex funcionarios que hoy viven en la ignominia social por haberse servido de los demás, en vez de servir. Y eso, desde ahora y final del trienio, no sirve.

Lo dijo Benito Juárez: “Nunca abuses del poder humillando a tus semejantes, porque el poder termina y el recuerdo perdura”.

A un ex presidente municipal de Cihuatlán no se le olvidan las amenazas recibidas durante el trienio de Chuy Morett. En el trienio actual, ya hay indicios de violencia política.

Foto de archivo Pedro Silva / CANAL235

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