El empresario Guillermo Mendoza Suárez, uno de los hijos del presidente municipal (por el PAN) de Celaya Javier Mendoza Márquez, fue acribillado en un ataque directo la tarde del miércoles en esa ciudad.

El evento ha cimbrado a la clase política local y estatal y escala el temor entre la ciudadanía, frente a una criminalidad desenfrenada y el enfrentamiento brutal entre los cárteles Jalisco Nueva Generación y Santa Rosa de Lima, que tiene a esta ciudad como epicentro de batalla.

Guillermo recibió numerosos disparos cuando estaba en el interior de su camioneta, una Grand Cherokee gris, en el exterior de una farmacia ubicada entre la Avenida 2 de Abril y la calle Madero, en la colonia Villa de los Reyes, unos minutos después de las 3 de la tarde, confirmó la Secretaría de Seguridad Ciudadana Municipal.

El empresario, egresado de la carrera de contador público del Tec de Monterrey y director de un negocio de asfaltos, murió en el lugar, confirmó el gobierno municipal.

Cuatro horas después de este hecho se convocó a los medios a la Presidencia Municipal, donde aparecieron el secretario del Ayuntamiento celayense, Jorge Gámez, e integrantes del Cabildo y directores de algunas áreas del gobierno municipal.

Los rostros lucían demudados y estupefactos.

En un breve pronunciamiento, el municipio celayense confirmó el asesinato como un ataque directo. La policía municipal acudió como primer respondiente y al encontrar al hijo del presidente municipal sin vida, pidió el apoyo de la Fiscalía del estado, que se encuentra en el lugar.

«Esta cobarde agresión enluta al Ayuntamiento, a la administración municipal y a los servidores públicos que nos unimos a la pena del presidente municipal Javier Mendoza Márquez, su esposa, así como a sus familiares», se leyó en el Palacio Municipal.

Gámez expresó un llamado a cerrar filas por Celaya y aseguró que mantiene su compromiso «de trabajar para alcanzar la paz y la tranquilidad de todos los celayenses».

En tanto que el gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo publicó un comunicado de tres párrafos en sus redes sociales, algunas de cuyas palabras fueron: «A Javier Mendoza, padre de Guillermo Mendoza Suárez, mi profunda solidaridad y respaldo…repudio este cobarde y terrible acto criminal y requiero a la Fiscalía General del Estado una pronta investigación para dar con los responsables de este crimen».

De paso el gobernador, una vez más como lo ha hecho en sus cuatro años de mandato, reiteró su compromiso de seguir luchando por la paz de Celaya y de todo el estado.

Instantes después de la publicación del gobernador, inesperadamente apareció en redes una del Secretario de Seguridad Pública del Estado, Alvar Cabeza de Vaca Appendinni, quien suele ser más bien indiferente o no comenta estos asesinatos de ciudadanos en Celaya o en otras ciudades del estado.

El responsable de la política de seguridad pública del estado dio sus condolencias al alcalde Mendoza Márquez, y agregó un compromiso mayor, “todos los esfuerzos de @SeguridadGto (es decir, de la dependencia que encabeza) coadyuvando con la @FGEGUANAJUATO para que se haga justicia”.

Apenas esta mañana, en una entrevista la Secretaria Ejecutiva del Sistema Estatal de Seguridad Pública, Sophía Huett, era interrogada sobre un enfrentamiento entre civiles y agentes ministeriales y otras embestidas en contra de elementos de corporaciones, que han dejado sin vida a varios policías municipales, el mayor número de Celaya.

Los ataques no sólo han sido con arma de fuego, incluso con explosivos, este año han muerto siete agentes locales, tres de ellos sólo en agosto: el día 01, un policía municipal falleció cuando fue rafagueada una caseta de vigilancia en la colonia Ciudad Industrial; un segundo oficial murió baleado afuera de una ferretería en la colonia Benito Juárez el 9, ahí otro agente resultó herido, al igual que cuatro civiles; el más reciente fue un elemento preventivo que estaba de vacaciones, pero que desapareció desde el viernes.

Tres días después, el lunes 15, comenzó a circular un video donde Ismael «N» aparece torturado y obligado por un grupo delincuencial a autoincriminarse. «Mayito» tenía más de 10 años en la corporación y por su desempeño fungió como escolta de los exalcaldes Ismael Pérez y Ramón Lemus, luego se reincorporó al cuerpo operativo. Ayer martes se confirmó su deceso, luego de que sus restos fueron dejados en al menos 4 puntos del municipio.

Los siete crímenes de 2022 alcanzaron lo registrado en todo el año anterior. Y con este suman ya 11 agentes asesinados en la administración de Javier Mendoza, entre tránsitos y municipales, con otros siete oficiales heridos.

En la lógica de la Secretaria Ejecutiva del Sistema Estatal de Seguridad, estos atentados y emboscadas obedecen “a la desesperación” de los criminales porque las autoridades están actuando.

“Es la desesperación de quienes tienen intereses criminales y económicos y se topan con una autoridad que tiene constantes detenciones y constantes afectaciones a sus intereses, incluso en el aseguramiento de armas y de distintos productos o actividades criminales”.

Así, las y los guanajuatenses más bien tendríamos que preocuparnos “cuando no existieran esas agresiones a la autoridad, porque eso quiere decir que los delincuentes están cómodos (sic)” -fue el análisis de Huett-; “lo hemos dicho, los delincuentes están en una zona que no es de confort, donde hay una autoridad presente para proteger el estado de derecho, en beneficio de la ciudadanía”.

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