CON PIES DE PLOMO
GABRIEL TORRES ESPINOZA
29.08.2022/00:37

La intimidación en Jalisco, ya es costumbre. Normalizada por el titular del Poder Ejecutivo, que se esfuerza por presentarse como un valentón, para el que la política es un asunto de arrestos.

La estridencia, el insulto y la virilidad, son las cualidades que debe demostrarse a sí mismo día con día. De forma que el estilo rijoso, significa también jugar al filo de la navaja, especialmente cuando se hace presente en instalaciones de la comunidad universitaria, deliberadamente sin convocar a sus autoridades, con el fin de desplegar propaganda política para denostar a quienes dirigen la benemérita casa de estudios autónoma.

No obstante, implica riesgos, especialmente al ser recibido por una Rectora, de una amplia trayectoria académica, que está muy lejos de ser ofensiva o desafiante.

Vilipendiar a la comunidad universitaria, a sus autoridades y funcionarios, frente a su propia casa, no podría suceder para ningún político, sin ser interpelado, prácticamente en ninguna universidad pública.

No debería llamarse a sorprendido ningún gobernante que pretenda hacer escarnio de las autoridades de una universidad pública, si los universitarios discrepan de las cifras oficiales y de los mensajes propagandísticos autocomplacientes.

La crítica, es la característica distintiva de quienes estudian o laboran en las universidades autónomas. La han practicado siempre, incluso en las peores épocas del partido hegemónico o del tiempo de la policía política.

Quien pretenda acudir a las universidades, a proferir descalificaciones para alimentar una campaña negativa gubernamental, debe estar preparado para ser increpado, con argumentos, como ocurrió en el Centro Universitario de los Valles.

Señala Rodrigo Borja, en la ‘Enciclopedia de la Política’: “la función opositora, que es una verdadera función en el Estado democrático, está principal pero no únicamente confiada a los partidos políticos”. “La oposición tiende a convertirse en una verdadera institución política a la que se le reconocen tareas de importancia fundamental”.

“El propósito de la oposición política no es, por cierto, derribar al que está en el poder ni suplantarlo al margen de la ley, sino criticar la ineficacia, el abuso o la deshonestidad de sus acciones con miras a lograr las rectificaciones convenientes o necesarias”.

Por tanto, la oposición corresponde también a las organizaciones de la sociedad civil, a las instituciones públicas autónomas, tanto como a los partidos.

“El ejercicio de la oposición es un derecho político de las minorías que están al margen del gobierno”, un derecho de todos los que no compartan esas formas involutivas de la intervención del poder.

El gobernador está empeñado en castigar con dureza, con todo el peso de su autoridad, no solamente a sus oponentes políticos (partidos que hacen oposición), sino a quien se atreva disentir de su peculiar forma de gobernar.

Ahora amaga a los universitarios que le interpelan: que midan bien sus palabras, les advierte con iracundas señas corporales.

Confrontar al gobierno, con la realidad, es una ofensa para quien se ha asumido con poseedor de la única verdad en Jalisco. Motivo de furiosas reacciones, motivo para crear peculiares resentimientos y ocasión para hacer valer el más trasnochado concepto de poder público.

Gabriel Torres Espinoza / MILENIO Jalisco

Foto ilustrativa

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