En el municipio de Cihuatlán estamos igual o peor que en los tiempos en que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) gobernaba al estilo de la Ley de Herodes, sin un rumbo y violando las leyes marcados por la ineptitud y abusos en contra del pueblo.

Desde la elección recibió la ignominia de miles y miles de cihuatlenses que en las urnas le dijeron que no lo querían como gobernante. Fue un candidato cuestionado, débil, que jamás pudo y podrá arrancarse el pasado priista. Llegó de panzazo y gobierna con un estilo que nada tiene que ver con los principios del mal llamado Movimiento Ciudadano, que está lleno de ex priistas y otros advenedizos.

En menos de un año, Jorge Salas no ha podido siquiera fortalecer al partido que lo llevó al poder. En el palacio de Juárez gobierna la incertidumbre y el divisionismo impulsado por un grupo de amigos y parientes ex priistas, junto con quienes sigue imponiéndose fuera de la ley, violando las constituciones políticas y las leyes que emanan.

Definitivamente, en tan solo ocho meses Jorge Salas, el hermano incómodo y sus amigos quieren superar todas las ilegalidades que se hacían en otros trienios.

Hoy se gobierna a los cihuatlenses con una falta de transparencia en muchas áreas de la administración pública municipal, entre las que se incluye la hacienda pública, obras públicas y gobernación.

A Jorge Salas parece que se le olvidaron las bondades que conlleva un ejercicio democrático participativo y no tiene inconveniente ausentarse del municipio sin avisar al pleno edilicio, construir obras sin licitaciones, cobrar impuestos excesivos, no sesionar legalmente, reprimir ciudadanos y coartar sus derechos.

Como en los tiempos del joven presidente priista Chuy Morett, ex patrón del actual secretario particular Efraín Corona Vargas, no se respeta la investidura de los regidores.

A algunos de “los shakiros” del Movimiento Ciudadano no se les permite la libertad de expresarse o contrariar los intereses del presidente municipal y se les aplauden sus likes en redes sociales. A los regidores opositores no se les respeta burlándose con las convocatorias para sesiones y el cumplimiento de los acuerdos. No hay siquiera una oficina digna para ni uno de los regidores.

Día a día se observa como la naranjera está traicionando a sus electores y cínicamente el grupo de Los Salas violentan la ley para proteger sus propios intereses mientras se aprovechan de la ignorancia de regidores y la ineptitud de funcionarios públicos.

Jorge Salas ha olvidado que “el pueblo pone y el pueblo quita”. En más de una ocasión, a través de las redes sociales, ciudadanos cihuatlenses han expresado la conveniencia de solicitar un juicio político, en el palacio municipal ya se han manifestado públicamente, recibiendo como respuesta la represión política y violaciones a derechos humanos, si, como en los tiempos del PRI.

El grupo de Los Salas ya entraron en su fase dos: Hacer lo que hizo aquel famoso caballo que llegó a la ciudad especialmente a robar, corrijo, a ganar.

En otros tiempos a estas alturas de un gobierno local se planteaba el dilema que cual sería el mejor gobierno éste o el anterior, quien iba a ser el candidato para ganar la siguiente elección.

En el 2022, en tiempo record esos dilemas parecen haber quedado superados, pues algunos ciudadanos no tenemos ninguna duda que este gobierno es cuestionable, que hoy mas que nunca el Movimiento Ciudadano está en riesgo de perder la elección local porque ni siquiera tienen en el palacio municipal alguien con rentabilidad electoral, pero, con lo más importante, el consenso y aprecio del pueblo, ni siquiera el propio presidente.

Cihuatlán ya vivió un gobierno pésimo del PRI, y costó mucho. Soportar al gobierno de Jorge Salas, del hermano incomodo y el grupo, le está saliendo caro a los cihuatlenses.

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