Julián Alvarado Montes nunca logró ser candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la presidencia de municipal de Cihuatlán y cuando fue dirigente local del comité en poco tiempo presentó su renuncia.

En el año 2015 su destino político quedó marcado. A las oficinas de la Calzada del Campesino que ocupa el comite directivo del PRI-Jalisco llegó información y un listado de traidores que propiciaron la derrota del candidato cenecista Julián López Jiménez.

Entre el grupo de «chapulines políticos» que le dieron la espalda al PRI y su candidato figuró Julián Alvarado Montes, quien ostentó la dirigencia de la Fundación Colosio, capítulo Cihuatlán, a la que convirtió en una organización de membrete.

Su paso por el comité directivo municipal del PRI-Cihuatlán fue intracendente. Nunca le invirtió tiempo ni dinero. Jamás fue factor de unidad partidista. No lo seguía nadie. Era el típico general sin tropa.

Su cercania y acuerdos con «El Chacal de la Sagarpa», otro «chapulin político» que dejó las filas priistas para figurar a su conveniencia, en poco ayudaron al fortalecimiento de liderazgo entre militantes y simpatizantes del PRI, conocidos los antecedentes de Armando Zúñiga Marin, que el año pasado pretendió ser candidato a la alcaldia cihuatlense por MORENA, cuando ni siquiera radica en el municipio.

Julián Alvarado debio entender que en el PRI jamás sería candidato y mucho menos tendría posibilidades de ganar una elección municipal.

En los últimos meses presume sus relaciones con otro ex priista, el presidente emecista Jorge Salas Chávez y no tiene recato en mostrarse interesado en el Ing. Cuauhtemoc Cárdenas, importante personaje que abandonó el PRI para fundar lo que fuera el PRD.

¿Volverá apoyar al Movimiento Ciudadano? ¿O traerá intereses junto con Armando Zúñiga en el Verde Ecologista? Porque es evidente que cada vez esta más lejos del PRI-Cihuatlán.

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