Las principales carreteras de Zacatecas amanecieron ayer tomadas por el crimen organizado. Las autoridades han informado de varios narcobloqueos y de la quema vehículos en tres arterias viales del Estado norteño, uno de los focos rojos de la violencia en México.

La Policía estatal ha atribuido los ataques a “células delictivas”, como represalia a los “operativos y golpes” contra los grupos criminales.

“Hemos reforzado la seguridad y hasta el momento la situación está controlada”, ha señalado el general Adolfo Marín, el secretario estatal de Seguridad Pública.

“En ninguno de estos hechos se reportaron personas lesionadas o sin vida”, ha agregado. La recomendación para los habitantes es que evitaran los viajes, de ser posible.

Los bloqueos se registraron durante la madrugada en por lo menos cinco puntos carreteros. Las tres vías afectadas fueron la carretera federal 54, en el tramo entre la capital homónima de Zacatecas y la ciudad de Villanueva; en la carretera federal 45, cerca de Fresnillo, el segundo centro urbano más poblado del Estado, y en la carrera estatal 23.

En Fresnillo, corazón de una importante región minera, más del 97% de los habitantes dicen sentirse inseguros donde viven, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

Los primeros reportes indican que hombres armados despojaron a varias personas sus vehículos, incluidos tráileres, camiones, taxis y coches particulares para prenderles fuego.

Los grupos delictivos también afectaron a decenas de coches con los llamados “ponchallantas”, unas estrellas de metal que arruinan los neumáticos e impiden que avancen.

Marín no ha dicho a qué grupo pertenecen quienes perpetraron los ataques ni ha informado de detenidos, pero ha dicho que varios vehículos han sido retirados para reanudar la circulación.

“Consideramos que los hechos recientes registrados en carreteras de Zacatecas son una reacción a los resultados obtenidos por las corporaciones de seguridad”, ha insistido varias veces Marín en declaraciones grabadas en un video.

El general ha dicho que desde que se lanzó el plan de seguridad Zacatecas II en noviembre del año pasado han sido detenidos más de 90 “objetivos prioritarios”, catalogados por el Gobierno estatal y federal como “generadores de violencia”.

Los arrestos se han producido principalmente en las ciudades de Zacatecas, Fresnillo, Guadalupe y Jerez por delitos que van desde el secuestro y el narcomenudeo hasta la violencia sexual y homicidios.

En el operativo de “cero impunidad” participan corporaciones como el Ejército, la Marina y la Guardia Nacional, así como cuerpos locales de seguridad, y fue ordenado directamente por el presidente, Andrés Manuel López Obrador.

Las autoridades federales aseguraron que en el primer trimestre del año se logró una reducción de casi el 20% en los delitos del fuero federal y que se trataba de la cifra más baja en siete años.

En julio pasado, el titular de la Secretaría de la Defensa Nacional dijo que el Cartel del Golfo y el Cartel Jalisco Nueva Generación habían hecho una alianza para emprender una guerra por el territorio en la entidad contra otros grupos delincuenciales.

Uno de los capos detenidos en el marco del plan Zacatecas II fue Oscar “N”, se omite el apellido, alias La Mosca, jefe regional de ambas organizaciones en Zacatecas.

El gobernador David Monreal, hermano de Ricardo Monreal, el líder de la bancada de Morena en el Senado y aspirante presidencial, no se ha pronunciado sobre los hechos violentos durante las primeras horas que siguieron el ataque.

Hasta finales de julio pasado se han abierto 555 carpetas de investigación por homicidios dolosos, de acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema de Seguridad Pública.

En el último mes, carteles del narcotráfico han desatado el caos en distintos puntos del país.

Grupos afines al Cartel Jalisco Nueva Generación incendiaron vehículos y tiendas, y bloquearon calles en los Estados de Jalisco y Guanajuato.

En Baja California también hubo coches incendiados en la ciudad fronteriza de Tijuana, así como en prácticamente todas las principales urbes de la entidad.

En Ciudad Juárez hubo al menos nueve muertos en varios episodios de violencia, entre ellos una riña en una cárcel entre miembros del Cartel del Pacífico y el Cartel de Juárez en la que murieron dos presos.

Esta semana, ocho personas fueron ejecutadas en las inmediaciones del palacio municipal de Tuzantla, en la zona de Michoacán conocida como tierra caliente.

También en agosto, Zacatecas fue ascendida al nivel más alto de riesgo de viaje por parte de la Embajada de Estados Unidos en México.

Pese a la ola de violencia, el Gobierno de López Obrador ha minimizado los hechos y ha descartado que se traten de actos de terrorismo.

El presidente calificó los atentados como “propaganda criminal” del narco, acusó a los medios de comunicación de “amarillismo” y dijo que se trataba de un intento por llamar la atención de las autoridades.

Como en el caso de Zacatecas, se justificó que los ataques eran una reacción a la estrategia de seguridad del Gobierno federal.

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