Cuatro cuerpos desmembrados y distribuidos en bolsas de plástico, tres de ellos de mujeres, fueron abandonados a la entrada al municipio de Tizapán el Alto, en los límites entre Jalisco y Michoacán.

Aunque la Fiscalía General de Justicia del Estado de Jalisco no ha dado a conocer de manera oficial detalles del hallazgo y sólo refirió que las bolsas contenían “al parecer restos humanos de varias personas”, fuentes de la propia institución confirmaron que se trata de cuatro víctimas.

En esa región del sur de Jalisco se han cometido diversos delitos violentos este año, incluido el asesinato del comisario José Antonio Lagurén, en junio pasado; además, con estos tres homicidios de mujeres, suman en la entidad 11 crímenes contra este sector perpetrados durante agosto.

Las autoridades encontraron los cadáveres ayer por la mañana en “un área de difícil acceso ubicada en el kilómetro 37 de la carretera Guadalajara-Morelia, en las proximidades de una estructura que simula arcos, delante de el ejido Modelo”.

Tizapán el Alto, cuyo alcalde es Martín Silva Ramírez, de Movimiento Ciudadano, se ha convertido en una demarcación de alto riesgo en este año debido a la disputa por territorios que mantienen miembros del cártel Jalisco Nueva generación y grupos criminales provenientes de Michoacán.

El 19 de mayo pasado varios sujetos intentaron asesinar a Lagurén, pero los agresores fallaron, ya que dispararon a una patrulla en la que no se encontraba el mando policiaco; sin embargo, el 12 de junio el comisario murió en una emboscada en la carretera Tuxcueca-Tizapán, en la cual también resultaron lesionados dos policías municipales que lo acompañaban.

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