En Michoacán la situación es un poco distinta: el aguacate es el “tesoro” que codician los grupos criminales.

De acuerdo con aguacateros afectados, cárteles de la droga como Los Viagras y Jalisco Nueva Generación (CJNG) cobran a los agricultores “impuestos de guerra” de alrededor de 2 mil 500 dólares por hectárea.

Por ello, agricultores de la entidad son protegidos por un grupo de autodefensas conocido como Pueblos Unidos, quienes buscan hacer frente a los cobros de piso armados con fusiles AR-15.

Asimismo, la narcoguerra emprendida por el CJNG contra Cárteles Unidos, así como contra el Ejército, se ha focalizado en los límites de Michoacán con Jalisco, en los municipios de Aguililla, así como en Tepalcatepec, Buenavista, La Huacana, Nueva Italia, Parácuaro, Gabriel Zamora, Apatzingán y Nuevo Urecho.

En la región de Tierra Caliente, desde hace al menos dos años han ocurrido ataques con vehículos blindados y artillados, conocidos como “monstruos”.

Los narcos también están empleando drones explosivos contra autoridades y civiles; usan minas antipersonales similares a las empleadas por la guerrilla colombiana y terroristas del Medio Oriente, además de armas de asalto de uso exclusivo del Ejército, granadas de mano, fusiles Barret e incluso cohetes tierra-aire.

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