Tras el asesinato de los sacerdotes jesuitas en el estado de Chihuahua y las recientes agresiones a religiosos, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) invitó a los cárteles a que la guerra “sea entre nosotros y no meternos con quien no nos debemos de meter”.

Identificados como parte del CJNG, hombres enmascarados y fuertemente armados señalaron a través de un video que circula por redes sociales que no debían meterse con ninguna religión, “especialmente con los católicos”.

En el mensaje firmado por Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, líder del grupo criminal, llamó a los grupos contrarios a no atacar ni agredir a los sacerdotes en caso de detenerlos en sus medios de transporte, pues aseguró que su cártel no se mete con ninguna religión.

“No meternos con ninguna religión, ni sus pastores o seguidores, especialmente con los católicos. No molestar a los sacerdotes como se ha estado viendo últimamente. Creo, ellos, se merecen un respeto especial: son personas que solamente se dedican a dar la palabra de dios y ayudar a quien lo necesita”.

De igual forma pidió que se dejara en paz a los doctores, enfermeros y maestros que van a las rancherías y comunidades para que puedan hacer su trabajo. “Nosotros somos gente con la gente”, concluyó el mensaje de “El Mencho”.

Ya que el pasado 20 de junio fueron asesinados dos sacerdotes jesuitas presuntamente por José “N”, alias “El Chueco”, quien perseguía al guía de turistas Pedro Eliodo Palma, quien se refugió en el templo de la orden.

Los religiosos habrían intentado defender a Eliodo Palma, por lo que fueron asesinados supuestamente por El Chueco, quien posteriormente trasladó los cuerpos a otro lugar.

Además, poco después se registró la detención del obispo de Zacatecas, Sigfrido Noriega por hombres armados durante su gira por el estado de Jalisco, por lo que instó a sus colegas a tener cuidado en los traslados para evitar tragedias.

Tras estos hechos, el Cardenal de la Arquidiócesis de Guadalajara, José Francisco Robles Ortega, denunció haber sido detenido por grupos delincuenciales al visitar los municipios de Totatiche y Villa Guerrero.

De igual forma reveló que las autoridades eclesiásticas deben pedir un permiso al jefe de plaza para llevar a cabo fiestas patronales además de pagar el 50% de lo recaudado en los festejos.

Y con respecto a lo vivido por Sigfrido, aseguró que el “percance que sucedió al señor obispo, no debemos acostumbrarnos, pero es el pan de cada día”.

Por estos hechos, parte de la comunidad religiosa se ha posicionado en contra de la estrategia de seguridad del presidente Andrés Manuel López Obrador, pues aseguraron que es insuficiente para asegurar el bienestar de los sacerdotes.

Tal fue el caso de Ramón Castro Castro, obispo de Cuernavaca Morelos. Este aseveró que “México salpica sangre” ante el desbordamiento de los indices de violencia en el país.

Durante la “Caminata por la paz” realizada el sábado 2 de julio, declaró que la estrategia de “abrazos, no balazos es demagogia y hasta cierto punto complicidad” al no garantizar la seguridad y paz social, pues tenían la facultad del uso de la fuerza.

Ante los cuestionamientos de la estrategia de seguridad, el primer mandatario se ha mostrado a la defensiva contra las críticas de los religiosos, ya que los ha señalado de ser cómplices con su silencio ante la violencia que desató la estrategia de la guerra contra el narco de Felipe Calderón.

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