En el informe presidencial que se montó en el centro cultural de Los Cihuatlanes no pudieron ocultarse los rostros de la arrogancia política, el escepticismo y la decepción de algunos representantes del pueblo.

Escuchando hablar al que se sienta en la silla presidencial para despachar los asuntos de la administración pública municipal, aca entre nos, nos dimos cuenta que una que otra regidora envalentonada y mareada por el venenoso poder de servir, de ser serviles con el presidente, presumian actitudes arrogantes que fueron disminuyendo y cambiando conforme pasaban los minutos del monólogo.

Inquietos, nerviosos, cabizbajos, como el personaje que utiliza a policias para sus fines, seguramente se preguntaban cual seria la reacción de los regidores opositores, los cuales por poco no alcanzaban sillas en el carisimo presidium lleno de florecitas, como las que el primer edil le dijo a su antecesor, al ex presidente Fernando Martinez, por todas las obras que le heredó y consiguió.

Ahi estaban, entre la bancada naranja, Polo y Chano, lanzando miradas y gestos a la que encabeza el bloque opositor, la morenista Lourdes Zavala que si tuvo el valor de civil de cuestionar el mal llamado informe de gobierno que derrama una olorosa falta de información sobre lo fundamental: ¿Como recibieron el gobierno local? ¿En que se gastaron $144 millones en un año? ¿Como anda la hacienda publica municipal porque nomas se escucha no hay, no hay?

Lo que no hay es trasparencia y rendición de cuentas.

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