El presidente municipal de Cihuatlán les juega el dedo a los cihuatlenses. Le gusta gobernar desde la opacidad y la violación a la legalidad, en comparsa con un grupo de regidores y funcionarios públicos.

Una vez más el denominado gobierno ciudadano en Los Cihuatlanes se exhibe por la falta de transparencia y rendición de cuentas.

Es hora y fecha que no se sabe quien encabezó las negociaciones entre los sinaloenses de Coppel y el Gobierno de Cihuatlán para definir el monto de lo que pagaran y cobraran por abrir calles para conectar los tiraderos de agua de la sucursal, que, de acuerdo a la normatividad en protección civil, representaba un riesgo y pudiera haber sido clausurada.

El gobierno de Jorge Salas mantiene desinformada a la población sobre la licencia para realizar obras por parte de la empresa, ignorando aún más ¿Cuánto cobra la tesorería por el permiso? ¿En que se gastaría ese dinero?

Como en el palacio de Juárez 57 se está viendo que nada se mueve en cuestión de dineros y permisos de construcción, sobre todo en la oficina de la dirección de obras públicas donde tiene metidas las manos y codos El Hermano Incómodo, no se explica de otra manera el silencio de la encargada de la hacienda pública Silvia Cervantes Gutiérrez y el director José Enrique Mendoza Villaseñor, este último ex empleado del empresario constructor y ahora proveedor del Gobierno de Jalisco, Luis Salas Chávez, hermano del que despacha en la silla presidencial.

El caso Coppel exhibe a las autoridades municipales y de paso a varios regidores, sobre todo aquellos que conforman la comisión edilicia de obras públicas, hacienda municipal y protección civil.

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