Este miércoles, se le consultó al Coordinador Estratégico de Seguridad Ricardo Sánchez Beruben sobre los riesgos que implica el que las comisarías en Jalisco estén infiltradas por la delincuencia.

En Jalisco, al igual que en el resto del país, cada policía que es enviado a vigilar las calles, eventos, cárceles y juzgados pasa por diversas pruebas, se les llaman controles de confianza. Pero esto no ha evitado los casos en que criminales colaboran con el crimen.

Las alarmas se encendieron luego de que investigadores de la Fiscalía rastrearan y detuvieran por presunto secuestro a Pablo Heriberto F., policía de Guadalajara con 24 años de experiencia y todas sus pruebas de confianza aprobadas. El caso se destapó el 15 de septiembre.

«Este caso nos lleva a hacer una revisión con los comisarios según sea el caso y si hay algo que sea perfectible, también abordarlo con el centro nacional, previo a hacer cualquier propuesta tenemos que analizarlo a detalle», expresó Sánchez Beruben.

¿Qué son y cómo se aplican estas pruebas para garantizar que quienes cuidan a los ciudadanos son los más capacitados? Se trata de pruebas psicológicas, médicas, del entorno socioeconómico, pruebas toxicológicas y poligráficas.

Esto lo hacen cada tres años, por lo que los más de 20 mil policías en el Estado deben acudir a citas para renovar en el Centro Estatal de Evaluación y Control de Confianza.

«Nos lleva a revisar los criterios y naturalmente en base a esa revisión tener alguna propuesta», comentó Sánchez Beruben cuando se le insistió sobre los riesgos de tener policías infiltradas.

En el caso de Pablo Heriberto F., la Fiscalía documentó que usó información interna de la Comisaría de Guadalajara para buscar a sus víctimas y proteger a su banda al momento de perpetrar sus crímenes.

Pero los policías también han sido acusados por robo, tortura y desaparición, la Fiscalía ha dado cuenta de cerca de 94 uniformados implicados en desapariciones de 2018 a la fecha.

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