La pandemia de coronavirus terminó por acabar varias prestigiadas ganaderías de la región y con ello aumentó la agonía de la tradición del jaripeo de toro de once en la monumental de Cihuatlán.

Este año no ha habido toro de once en la Feria de la Primavera, debido a la desaparición de la prestigiada ganadería del Rancho El Progreso, de Julio Cobián, quien prestaba ejemplares de «forma gratuita» para conservar esta tradición.

De la misma manera, con el transcurso de los años se han retirado de la monumental muchas personas y familias enteras que eran aficionados al toro de once.

A la nueva generación de cihuatlenses esta demostrado que poco les interesa el jaripeo y esa corrida del medio día. Otros para sobrevivir en estos tiempos tienen que trabajar arduamente y no pueden darse el lujo de faltar al trabajo o estudios.

Lino Jesús Deniz Ramirez, presidente del patronato de la plaza de toros, reconoció el debilitamiento de esta tradición en la feria cihuatlense.

Una gran verdad es que ni gratis asiste la gente al toro de once que en pocos años puede morir, como la corrida formal del 3 de Mayo, que ya no se realiza en la Feria Cihuatlán.

Los nuevos tiempos se imponen y como dijera José Alfredo Jiménez en una de sus canciones: Las ciudades destruyen las costumbres…

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