Si en realidad quieren a su partido, quieren verlo unido y fuerte, trabajando con la sociedad y ganando rentabilidad electoral, nomás se ocupa que renuncien a sus cargos directivos en el comité municipal y de algunos sectores y organizaciones.

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) esta agonizando, herido de muerte en la pasada contienda electoral, en la que su candidato a la presidencia municipal de Cihuatlán se distanció y peleó con los líderes del sector agrario y obrero, Julián y Lupita López.

Fue evidente que nadie queria la candidatura. La dirigencia municipal del PRI en manos de la arribista Cristy Vigil ha carecido de liderazgo y del reconocimiento de la militancia y simpatizantes. Pocos confian en ella y ha sido tiempo perdido su periodo.

El sector popular en manos del abogado Alberto Araiza Mendez vive uno de sus peores momentos, alejado de los comerciantes cihuatlenses que no se sienten respaldados ni apoyados en contra de los abusos en contribuciones requeridas por el gobierno ciudadano de Jorge Salas, un ex priista que sabe premiar muy bien la traición y que esta haciendo su agosto con el cobro de impuestos ante el silencio de los priistas y otros partidos de oposición.

Al ex candidato Elías Luna, se le acabó la soberbia política y esas ganas de trabajar por su pueblo. Es un desaparecido político, tristemente recordado en la historia local, como el candidato priista que obtuvo menor votación y perdió hasta la regiduria. Salió cierto ese dicho del perro negro en la calle que junta más gente.

Ese fracaso tiene responsables. Uno de ellos el camaleonico profesor Marco Antonio Vejar Velasco que llegó a las filas priistas como coordinador de campaña, acelerando la derrota de Elías Luna, con sus ideas y estrategias, como si se tratara de una elección estudiantil.

Sorprendente, que el ex coordinador fracasado se enquiste en la estructura priista, siguiendo el ejemplo de la ex emecista que llegó a la presidencia del PRI con un claro objetivo: Buscar una regiduria.

Así son los arribistas. Considerar al ex coordinador como miembro de la planilla de candidatos a regidores en 2024 es un insulto al militante priista, a quienes por años han realizado trabajo a favor del priismo y la sociedad, sin pedir nada a cambio.

Marco Vejar, de buenas a primeras, no pierde oportunidad para halagar y acercarse al diputado federal Lupillo Fletes, que no creía sobre el «boquete electoral» que sufriría el PRI cihuatlense. Es su fan en redes sociales, pero ni en la telaraña le arrima seguidores.

Si tuvieran dignidad política y poquita verguenza, hablando en plata pura, tanto la dama Cristy Vigil como los señores Alberto Araiza y Marco Vejar, hubieran renunciado al día siguiente de haber perdido las elecciones.

La presidente del comité directivo municipal y ex coordinador de campaña del PRI-Cihuatlán, con el diputado federal del Distrito 18.

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