Tres semanas después de que alumnas de la licenciatura en Danza de la Universidad de Colima (Ucol) protestaron públicamente por el acoso y hostigamiento sexual de parte de maestros y compañeros, la casa de estudios anunció el despido de uno de los profesores, así como la suspensión de dos estudiantes, uno de ellos temporalmente y el segundo de manera definitiva.

Otro maestro, cuyo caso no ha sido resuelto, se encuentra bajo una medida cautelar en su contra, que le impide continuar en actividades docentes o de gestión con el estudiantado, así como su participación en las actividades del Ballet Folclórico.

Las manifestaciones de las alumnas se realizaron en el Instituto Universitario de Bellas Artes (IUBA) después de la marcha del 8 de Marzo, conmemorativa del Día Internacional de la Mujer, y fueron respaldadas por activistas de organizaciones feministas y el Instituto Colimense de la Mujeres (ICM).

A través de un comunicado emitido este jueves 31 de marzo, la Ucol dio a conocer que recibió 24 quejas, entre individuales y colectivas, 12 contra uno de los profesores, 8 contra dos estudiantes y 4 contra otro profesor.

La institución educativa abundó que de manera paralela llevó a cabo una intervención institucional en las áreas administrativas, docentes y pedagógicas del IUBA, así como en los grupos artísticos que ahí confluyen, lo que “nos ha permitido identificar conductas que corresponden a otros tipos de violencias y respecto de las cuales también se han recibido quejas, mismas que están siendo atendidas”.

Así también, refirió, se sigue dando acompañamiento legal y psicológico al estudiantado que ha requerido de ello, “haciendo patente la colaboración y apoyo que el Instituto Colimense de las Mujeres ha brindado, sobre todo en materia legal, a un grupo de estudiantes que denunciaron estos actos reprobables”.

Por su parte, la directora del Instituto Colimense de las Mujeres (ICM), Catalina Suárez Dávila, emitió un comunicado en el que expresó su reconocimiento a la Ucol por la atención y resolución de estas denuncias, además de que confió que “este caso será un parteaguas en la erradicación del hostigamiento, acoso, violación sexuales y discriminación contra las mujeres en los espacios e instituciones públicas”.

No es la primera vez que se denuncian situaciones de acoso y hostigamiento sexual en la Universidad de Colima, pues en febrero de 2020 el entonces rector, José Eduardo Hernández Nava, informó que desde el año 2017 hasta esa fecha se habían presentado 53 quejas por esas conductas, siete en 2017; once en 2018, veintidós en 2019 y trece en lo que iba de 2020.

Por ese motivo, indicó, en ese periodo fueron despedidos 15 trabajadores de esa institución, académicos y administrativos; ocho más fueron amonestados, mientras que tres estudiantes fueron apercibidos y tres suspendidos por esa causa.

Una semana antes, alumnas de la Ucol habían entregado al entonces subsecretario de Gobierno de la Secretaría de Gobernación, Ricardo Peralta Saucedo, un expediente con alrededor de cuarenta testimonios y denuncias sobre casos de hostigamiento sexual sufrido por mujeres estudiantes por parte de profesores y funcionarios de la casa de estudios.

En aquella ocasión se quejaron de que el Protocolo para atender la Violencia de Género presentado por Hernández Nava no resolvía ningún problema, ya que a las víctimas se les enviaba a plantear sus casos ante las direcciones de los planteles, donde se encubría a los acusados.

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