Con meses de anticipación se habló de una posible derrota del Partido Movimiento Ciudadano en el municipio de Cihuatlán, a causa de errores en la forma de gobernar y comunicar.

El presidente Fernando Martínez y su equipo se aplicaron, logrando la reelección municipal y con un partido diferente, el Partido de la Revolución Democrática (PRD), pese a una «guerra sucia» de adversarios políticos.

Seis años después, pese a la campaña orquestada por la regidora independiente Lupita Becerra y otros adversarios en redes sociales y tribunales, pese al hartazgo natural que provocan seis años al frente de la presidencia municipal, el alcalde reelecto logró convertirse en el primer diputado local de la historia moderna de Cihuatlán.

El actual presidente municipal, Jorge Salas Chávez protagoniza uno de los peores primeros 100 días de gobierno, en un arranque muy parecido al del priista Jesús Enrique Morett Mendoza, en el que no había respeto por los regidores de oposición y se imponía la aplanadora violando la legalidad, al grado de llegar a la incoación de un juicio político en contra del presidente municipal.

Jorge Salas es uno de los presidentes municipales más «impopulares» de Cihuatlán y tiene que darle gracias a no se que Santo, de tener una oposición «blanda» y una sociedad civilizada, tras el conflicto postelectoral que protagonizó y días grises como autoridad.

De nueva cuenta estan fallando funcionarios públicos y la forma de comunicar.

La pregunta obligada es, si en Palacio Municipal dejaran la soberbia y demostraran que llegaron a servir, no a servirse.

Lo veremos en los próximos meses. Lo veremos en el 2024, cuando pierda o gane el Movimiento Ciudadano, que al momento no tiene un aspirante a candidato que les garantice el triunfo electoral.

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